Antonio Machado (1875-1939)
Considerado
uno de los grandes de la poesía española contemporánea, y aun de la de todos
los tiempos; como uno de los clásicos indispensables, para estudiar su obra
podemos dividirla en cuatro etapas.
1ª. Etapa
modernista-simbolista. Ciclo de Soledades.
(h. 1900-1907).
Se cifra esta
etapa en Soledades, que reedita con
el título de Soledades, galerías y otros poemas. Época de
fracaso, entre los veinticinco y treinta y dos años del autor. El fracaso
amoroso es tema recurrente.
La poesía del
ciclo Soledades es profundamente
intimista, que le sirve al poeta para explorar lo que él llama “las secretas
galerías del alma”, lo que le pone en contacto con la poesía filosófica.
Su poética en
aquel momento parte del rechazo de la poesía narrativa del siglo anterior.
Insiste en que la poesía lírica ha de expresar sentimientos puros, obviando o
ignorando aquello que los ha motivado.
Recurre al simbolismo, poética de carácter
intimista que consiste en describir el entorno, a partir del impresionismo
representado de manera imprecisa, la conciencia subjetiva del poeta.
Por otra parte
el impresionismo, que consiste en un
método de descripción del entorno situándonos en el momento preciso en el que
los descubrimos.
2ª.- Etapa
noventayochista, realista. Ciclo Campos
de Castilla. (1907-1917)
Campos de Castilla será ampliada en la
primera edición de Poesías Completas.
Se traslada a Baeza, huyendo de los
recuerdos de su difunta esposa, abandonando así el ensimismamiento y la
introspección de sus “galerías interiores” y se fija en una visión que podemos
llamar impresionista-realista. Paisajismo y crítica sociológica introducen a
Machado en la Generación
del 98.
3ª.- E.
filosófica. Ciclo Nuevas Canciones y Los complementarios. (1917-1931) y 4ª.- Etapa
final (1931-1936)
Etapa de
decadencia, junto con la siguiente y un notorio interés por la filosofía. En la
primera etapa publicará Complementarios y
Nuevas canciones, y en la última
publicará ensayos breves filosóficos publicados en prensa y en libro, bajo el
heterónimo Juan de Mairena, obra que titulará con el mismo nombre, Juan de Mairena.
Juan Ramón Jiménez (1881-1958).-
Situado por
los historiadores a caballo entre el modernismo y el vanguardismo, con el que
se convierte en maestro del grupo del 27 en los años veinte, y un perfecto
ejemplo de poeta entregado absolutamente a su obra, continuamente revisada a lo
largo de su vida, que dividiremos en tres etapas:
1ª) La
etapa modernista, sensitiva,
según el poeta, corresponde a su periodo afecto al modernismo El mismo año que
Machado publica Soledades, JRJ hace
lo propio con Arias tristes, dando
origen conjuntamente con aquel a la poesía simbolista española.
La muerte será un tema recurrente en su obra
de juventud, así como los conflictos morales que le origina el descubrimiento
del amor. Su pueblo llenará de contenido gran parte de su obra poética de esta
época, incluido el libro en prosa poética Platero
y yo.
Métrica sencilla, basada en el romance de
carácter lírico, aunque también abunda el alejandrino. Sonetos espirituales marca la transición a la segunda época y es
una colección de sonetos en los que mezcla la presencia simbolista de la
naturaleza con el anuncio de una trascendencia en su poesía, cargada de sentido
moral, que anuncia la segunda época.
2ª.) La
época de poesía desnuda o intelectual, trascendente,
que comienza con el libro Diario de un
poeta recién casado, que combina la prosa con el verso libre e incorpora el mar como tema de su poesía, que
conecta al autor con lo universal a través de la belleza que emana. Otro tema
recurrente es la metapoesía y el carácter intelectual viene de su interés por descubrir la esencia de la
naturaleza para dársela a conocer al mundo y ayudar a que este sea mejor. Otras
obras son, Poesía, Belleza, etc., en las que predomina el
verso libre y una expresión desnuda.
3ª) La
etapa de poesía pura, suficiente.
Esta etapa es la de su poesía más puta, que constituye una progresión respecto
a la etapa anterior en lo que se refiere a la concesión del lenguaje con una
depuración de lo que para él es extrapoético. Todo esto le lleva a despreciar
el verso convencional para ensayar un tipo de expresión un tanto hermética que
supone la distinción entre verso y prosa.
Destacamos La estación total, Dios deseado y deseante y Animal de fondo entre otras.
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