La literatura del siglo XVIII en
España se resuelve como una pugna entre la tradición barroca procedente del
siglo anterior, y que nada importante va a producir desde la desaparición de
Calderón de la Barca
en, y el Neoclasicismo, que es el movimiento característico de este siglo en
España.
El
neoclasicismo es un movimiento artístico y literario, surgido en Francia en el
siglo XVII, caracterizado por una concepción útil, educativa de la literatura,
lo que hace de esta un instrumento del movimiento cultural llamado Ilustración.
Esta literatura redunde en la formación del lector y presente una factura
perfecta, a imagen y semejanza de unos modelos clásicos que crean las llamadas Poéticas, a imitación de la compuesta
por Aristóteles, en el caso español será la de Ignacio de Luzán.
Los rasgos del
neoclasicismo son aquellos que definen el buen gusto, contrario a todo tipo de
exceso, que se fijan en la naturaleza y por tanto persiguen la verdad, además
de la mesura, el equilibrio, la claridad y demás valores del clasicismo que ya
defendió la estética del renacimiento.
La prosa ilustrada.- La prosa didáctica en el siglo XVIII está
vinculada básicamente a la Ilustración.
Movimiento cultural de carácter racionalista que supone un
intento de introducir los nuevos aires culturales europeos con el propósito de
hacer cambiar las estructuras mentales de la sociedad española por medio del
fomento de las ciencias, la educación, etc.
La literatura,
en sus distintos géneros, se subordina en general al proyecto ilustrado a
través del Neoclasicismo. De ahí que el teatro reciba una atención especial
como transmisor de ideas. No obstante, el género que más se presta al
desarrollo de la
Ilustración será la prosa didáctica, a través sobre todo de
memorias o informes. Otro subgénero didáctico creciente en este tiempo será el
ensayo, libre exposición, a veces en forma epistolar, convenientemente
argumentada, de ideas y opiniones del autor, sin requerimiento de prueba que
demuestre su veracidad científica.
Sus autores
más representativos son:
Padre Benito Feijoo es autor de una
prolífica obra de divulgación científica desarrollada a través de dos series de
libros tituladas Teatro crítico universal
y Cartas eruditas y curiosas, en los
que recopila un extenso conjunto de trabajos sobre muy diversas materias,
tratadas con espíritu crítico, método científico e intención didáctica.
Ignacio de Luzán mencionado
anteriormente.
José Cadalso conocido también como poeta
neoclasicista y autor de alguna tragedia, lo mejor de su obra es la
ensayística. Los eruditos a la violeta una sátira y Las cartas persas ensayo en forma de cartas.
Gaspar Melchor de Jovellanos es sin
duda la más representativa e importante figura de la Ilustración española.
Prolífico escritor ilustrado, representa además al prototipo del prócer
de la época.
Cultivó todos
los géneros literarios, pero solo en el de la prosa didáctica destacó. Se suele
considerar su obra maestra el Informe
sobre la ley agraria, que produjo una gran influencia en la política
económica del siglo XIX. Más interés tiene su Memoria sobre espectáculos y diversiones públicas, en el que aborda
el problema del teatro en su tiempo y otros espectáculos como los toros, que
critica severamente.
Teatro neoclasicista.- El panorama general del teatro español en el
siglo XVIII está dominado por una intensa polémica entablada entre los
partidarios de la pervivencia de la comedia barroca que daba gusto a las masas
populares, y los ilustrados, que pretendían hacer del teatro un vehículo para
la educación de la sociedad.
La
comedia nacional, creada por Lope de Vega a finales del siglo XVI, constituye
el núcleo del teatro barroco, el considerado clásico español, hasta 1680, y
persiste a lo largo de todo el XVIII en formas degradadas como las comedias de
ruido; las comedias de magia, las comedias de santos, etc.
En contra, los
ilustrados tratan de sacar adelante un teatro educativo que siga las pautas
marcadas por neoclasicismo conforme las establece la Poética aristotélica, en
Francia, e Ignacio de Luzán en España. Este teatro se ajusta a la clasicista
regla de las tres unidades (de lugar, de tiempo y de acción). Distingue la
tragedia de la comedia. La tragedia neoclasicista se caracteriza por su
temática grave, su final nefasto, sus personajes de elevada condición social y
moral, su cuidado lenguaje y su métrica uniforme de arte mayor. Pero no
consiguió calar en el gusto del pueblo y tampoco produjo alguna obra importante.
Entre estas podríamos citar La Hormesinda de Nicolás Fernández de Moratín, pero la más
notable sería Raquel, de García de la Huerta , que se salta en
buena medida la normativa academicista de la tragedia para ofrecer un drama
entre neoclasicista y barroco sobre un hecho histórico medieval.
Mayor interés tiene
la comedia neoclasicista o moratiniana, llamada así por ser Leandro Fernández
de Moratín su creador, respetuosa con la convención de las tres unidades,
pretende un fin didáctico al poner en ridículo los vicios y errores comunes de
la sociedad y recomendar la verdad y la virtud. Personajes comunes, practica la
mímesis, o imitación de la realidad y se sirve de un lenguaje natural, ya sea
en prosa o en verso. Pero lo verdaderamente importante es que va a dar con la
fórmula de la comedia contemporánea que va a seguir vigente durante los dos
siglos siguientes, Moratín será su mayor representante con El sí de las niñas
Recordemos también
la presencia del sainete, de gusto popular, heredero del entremés barroco, cuyo
mayor representante será Ramón de la
Cruz , con El Manolo.
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